Dentro de tan sólo cuatro días, volveré a entrevistarme con el majestuoso servidor del rey. Ya ha pasado mucha agua debajo del puente y he tenido que esperar tanto tiempo que no doy crédito a que falte tan poco. Tengo grandes expectativas por este acontecimiento, cierto es que no va a cambiar mi vida en forma radical, ni mucho menos; pero sí, dará de beber a mi espíritu que hace tiempo está sediento.
No recuerdo con precisión cuando fue la última entrevista que mantuve con el servidor favorito del rey. Lo que sí recuerdo es que en aquella ocasión, estaba muy entusiasmado. Previo a la misma tuvimos la posibilidad de escuchar las anécdotas de un viejo amigo anarca, un veterano de los que no vienen más. ¡Qué palabras sabias la de aquel hombre! Recuerdo también que el lugar de la cita era muy hospitalario, me traía gratos recuerdos con reminiscencias de adolescente. Además de eso, debo agregar que la compañía de la comitiva no podría haber sido mejor, me acompañaban sujetos extraordinarios que hasta el día de hoy sigo manteniendo contacto.
Sin embargo, y a pesar de lo antedicho, con el servidor del rey no nos pudimos entender muy bien ya que existieron algunos elementos que distorsionaron la comunicación. La entrevista fue corta, poco clara y confusa. No pude enriquecerme tanto como lo anhelaba, y cabizbajo, sin más que un vago recuerdo en mi corazón, regresé a mi morada.
Ahora, a tan pocos días de la próxima entrevista, tengo la convicción que será distinto. La cita es el sábado 18 en un sitio que no revelaré. Por mi parte, no tengo más expectativas que alimentar mi alma y dar de beber a mi espíritu. Después les cuento...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario