¿Existe un ser más repulsivo y despreciable que el burgués? Sí, existe. Definitivamente el pequeño burgués merece mayor desprecio.
Mientras el burgués y el trabajador suelen ser conscientes de su clase, antagónicas de por cierto -según lo decía un viejito de barba blanca llamado Karl- el pequeño burgués aún sin dejar de ser trabajador tiene en sus entrañas los vicios burgueses. No conforme con estos, adquiere más y más ad infinitum, pretendiendo socializarlos con sus camaradas que poco o nada tienen que ver con este. Este ser, hipócrita, mediocre, mezquino y avaro, mantiene un discurso ambivalente entre los intereses del proletariado y los de la burguesía.
Suele llamar compañeros (del latín popular COMPANIO: "el que come su pan con") a quienes no lo son o peor aún, a otros pequeños burgueses con quien se rodea. Hace ya tiempo que estos seres dejaron de compartir su pan, para fabricarlo y venderlo congelado a los grandes supermercados.
Vaciada su vieja ideología proletaria, el pequeño burgués refleja consciente o no, consignas de la ideología liberal. Pronto será social demócrata, luego liberal, para finalmente transformarse en conservador.
"¡Pobre de aquél que no fue rebelde a los 20, y pobre de aquel que se rindió a los 30!"
sábado, 28 de julio de 2007
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