"Yo vi nacer una flor y vi caer un árbol"
dixit Guatusi
dixit Guatusi
Qué sorpresa ver que a pasos de la entrada del edificio donde vivo, en el lugar donde antes había un viejo árbol, nació una flor.
El pobre estaba hueco por dentro. Sin embargo, tenía sus brotes nuevos en primavera y perdía su follaje en el otoño. Vivo estaba cuando lo talaron, de eso no tengo duda.
Lo recuerdo de una manera muy afectiva. Cuando me mudé con mi familia, tenía apenas ocho años y era el "árbol del frente". No sé que tipo de árbol era, pero lo que lo diferenciaba del resto, era que producía una semilla que si la dejabas caer, hacía el mismo movimiento que la hélice de un helicóptero. Cabe aclarar para aquellos que no conocen la semilla, que esta no tenía forma de hélice, lo que se asemejaba a la hélice era el movimiento que describía cuando caía. Era un milagro de la naturaleza ver como una semilla podía realizar solamente con la fuerza de la gravedad un movimiento tan complejo, armónico y perfecto.
No hace mucho lo talaron por miedo a que se cayera contra un edificio, o peor aún, encima de alguien. A pesar de su muerte, qué grata sorpresa fue ver una flor en el hueco del tronco que quedó tras su tala. Tanta era la belleza que le saqué una foto para compartirla.
2 comentarios:
Hermoso. En el ciclo de la vida la muerte también es parte, no sólo final. A los seres humanos nos cuesta entenderlo, será porque no sabemos aprender de ella y aprovecharla.
Como sí supo hacer esa flor.
Así es compañero, y es que la muerte es parte de la vida.
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