"¿A dónde te creías que ibas? Si todo sigue igual..."
La nueva comitiva se reunió finalmente, para dar lugar a lo que fue la tercer entrevista con el majestuoso servidor del rey.
Entre el humo de tabaco y marihuana, los beberajes habituales: la grapamiel y la cerveza, se desarrolló la reunión previa para luego ir a la taberna de Gandalf.
La morada del miembro de la comitiva que nos agasajó, era amplia y cálida, la mesa ratona permitía apoyar sobre ella nuestros vasos y botellas. Las miradas se cruzaban. Por momentos la conversación era amena y bajita... y en otros era acalorada y fuerte. Encuentros casuales, conversaciones perdidas... un sillón que ya no es el nuestro, pero que quiso parecerse a aquel, que será entrañable por siempre.
La caminata hacia la taberna fue corta. Al llegar, como suele suceder, nos recibieron de la mejor manera. Llegamos puntuales, ni un minuto antes, ni uno después. Apenas abrimos la puerta, el bufón empezó a hablar. ¿Qué se puede decir? Repetir lo que se dijo no tendría sentido. Éramos los mismos de siempre.
Mis piernas temblaban, mi corazón latía más fuerte. Mi cuerpo ya no tenía ritmo, las vibraciones iban por dentro.
"Así fue que me di cuenta / que mi ángel es infiel / que le interesa mi alma / pero más quiere mi piel"
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