jueves, 29 de noviembre de 2007

El chino del puerto y la chica fácil

Él bebe porque es tiempo de beber.
Ella bebe porque lo tiene a él.

Ambos son felices porque han logrado encontrarse. Juntos detuvieron el tiempo. ¿Qué importa el después si sólo existe el presente?

Él le enseña karate.
Ella le enseña español.

Tomados de la mano se balancean sobre la cuerda floja. ¿Qué importa si no hay red, si el show no es para el público?

Él la abraza porque es su única amiga.
Ella lo besa en la mejilla.

Todo son ellos dos. El mundo se devanase. El universo se contrae e implota.

Él se expande.
Ella también.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una muy linda historia. Algo así pasa cuando uno se enamora, no cuenta lo demás, solo el presente y la otra persona. ¿La creaste tú?

BotANicO dijo...

Sì.

Creo que en la vida son contadas las ocasiones en que el tiempo se detiene. Puede que cuando uno se enamora, se presenten condiciones favorables para que esto ocurra.

Anónimo dijo...

El tiempo se detiene y se dilata también cuando nos enamoramos. Las condiciones o circunstancias realmente no deberían trascender la dimensión de la sensación, si al menos se desea así.